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Artículos de opinión

La perversión del derecho

  Por: Juan Morales Ordóñez -

Las palabras tienen gran fuerza porque permiten expresar ideas y la amplia gama de sentimientos y emociones.

Impresionado por los hechos que dan forma a la actual realidad nacional en lo relacionado con el derecho, la administración de justicia, la institucionalidad privada y pública, y con lo jurídico en general –complejo sistema que define y regula la vida individual y colectiva–, inicié un proceso de búsqueda del vocablo o frase que con mayor pertinencia pueda dar cuenta de la decadencia en la cual ciudadanos, abogados, funcionarios e integrantes del sistema de administración de justicia nos desenvolvemos, en una cotidianidad que grita su angustia y también se acomoda fatalmente a una realidad que utiliza al derecho como un traje para disfrazar su miseria e impudicia.

‘Pantanal’

  Por: Juan Morales Ordóñez -

Son variados y diferentes los elementos que participan en la formación de la opinión pública. Los estudios académicos profundos sobre la realidad económica, financiera o sobre cualquier aspecto de la sociedad, no necesariamente inciden en el criterio de la gente. Es más importante para el forjamiento de la opinión ciudadana sobre determinado tema lo que digan personas con prestigio y que provienen de ámbitos culturales que convocan a la mayor parte de ciudadanos, como los deportivos, del espectáculo, de la comunicación social y otros que tienen gran conexión con la gente. Por eso, quienes necesitan posicionar criterios sobre cualquier tópico siempre consideran contar con personajes de esos espacios para llegar a la población.

El cine y la televisión son formas tradicionales que transmiten contenidos a muchas personas, siendo innumerables los ejemplos de la incidencia de estas formas culturales en los criterios de la gente respecto a cualquier circunstancia. Las películas de ciencia ficción y de otros géneros transmiten perspectivas que llegan a millones, dejando en ese público ciertas ideas y conceptos que condicionan los enfoques sobre esas temáticas.

Los valores de Occidente

  Por: Juan Morales Ordóñez -

La referencia a la idea de los valores de Occidente es utilizada recurrentemente en distintos espacios de la cultura contemporánea. La volví a escuchar en la voz de la presentadora de la emisión internacional francesa de TV5Monde, cuando daba cuenta del apoyo del patriarca Cirilo I, jefe de la Iglesia ortodoxa rusa, a la guerra declarada por Moscú a Ucrania. En su alocución, el líder de esta comunidad que aglutina a más de doscientos cincuenta millones de fieles arenga al pueblo ruso a despertarse para combatir el mal, encarnado desde su visión, en el individualismo, el liberalismo y la democracia, que según el criterio de un profesor de la Universidad de Münster –invitado a comentar esa noticia– son valores que caracterizan a Occidente.

El enfoque cultural de la vida es diverso en el planeta. No todos ven e interpretan los hechos de la misma manera. En el caso de la invasión rusa a Ucrania y de las atrocidades que se cometen en ese país, esta diversidad de criterios también se manifiesta. De hecho, la gran mayoría de la población rusa piensa que la guerra es legítima y apoya a Putin en ese camino, porque consideran que la invasión es necesaria, en parte, por tratarse de una suerte de lucha moral contra lo que juzgan son veleidades inaceptables de Occidente.

Virtudes cardinales

  Por: Juan Morales Ordóñez -

Intenté escribir sobre la realidad actual del país desde diversos enfoques. Pensé hacerlo desde el dolor que nos causa el descalabro de las instituciones y de la sociedad. Desistí de plasmar alguna idea sobre el caos y la decadencia que nos asuelan. Quise tratar los tipos de personalidad de los gobernantes y, desde esa idea, encontré el rumbo que dio el título a esta columna y que marca su desarrollo.

Cuando reflexionamos sobre lo que se necesita en la vida privada o pública para ser sostenibles, las respuestas a esta pregunta siempre se relacionan –de una u otra forma– con las virtudes, esas grandes categorías culturales, presentes ya en la antigüedad clásica y más tarde en la depurada y brillante doctrina cristiana. Las virtudes morales son concebidas por la recta razón como formas de conducta insoslayables para la protección de la vida y también para su sostenimiento y proyección. Las consideradas virtudes cardinales son cuatro: templanza, fortaleza, prudencia y justicia. Si pensamos en lo que requerimos y en el perfil de quienes forman parte del Gobierno nacional en cualquiera de sus funciones, este debe estar definido, en la práctica, por esas virtudes básicas.

Educación financiera

  Por: Juan Morales Ordóñez -

El concepto de competencias en el ámbito de la educación superior fue ampliamente difundido en las universidades del país y de América Latina, desde el año dos mil cuatro hasta el dos mil trece. Propone que los procesos de formación adquieren sentido cuando se definen las capacidades que van a ser adquiridas por los estudiantes a lo largo de sus carreras universitarias. Se determinan las competencias que deben alcanzarse en el proceso educativo, se elaboran mallas curriculares y se establecen pedagogías para alcanzarlas. Las competencias profesionales tienen tres elementos que las constituyen: lo que se tiene que saber, o los conocimientos necesarios a cada profesión; lo que se tiene que saber hacer, o las destrezas y habilidades necesarias para la práctica de los conocimientos adquiridos; y, lo que se tiene que saber ser, o la calidad de persona que debe ser un profesional. Los tres componentes son importantes y están íntimamente relacionados.

Cada carrera profesional establece las competencias que sus estudiantes adquirirán. Los abogados tienen unas, los ingenieros o los médicos otras, y así, cada profesión tiene las suyas que le son específicas. También están las competencias genéricas a todas las profesiones, como la capacidad de abstracción, análisis y síntesis, la capacidad social y de compromiso ciudadano o la capacidad crítica y autocrítica, entre otras. En este espacio, en el de las competencias generales, debe incluirse a la capacidad de administrar bien los recursos financieros personales, que es válida no solamente para profesionales sino para todos los ciudadanos, no únicamente mayores de edad, sino también niños y personas de la tercera edad, quienes, al recibir y procesar información sobre la importancia de manejar adecuadamente sus recursos financieros, desarrollan la capacidad para hacerlo.

La ilusión de saber

  Por: Juan Morales Ordóñez -

La afirmación de que quienes dedican su vida al conocimiento desarrollan un alto nivel de conciencia respecto a la inmensidad de lo que desconocen, “yo solo sé que nada sé”, es un lugar común y representa la claridad que caracteriza a quien algo sabe. Este aserto tiene como contrapartida a otra máxima también generalizada, “la ignorancia es atrevida”, que significa que el desconocimiento no asumido es el espacio-condición en el cual se cultivan certezas irreflexivas y afirmaciones rotundas que derivan en actitudes de intemperancia por un lado y de adhesión a pseudoverdades por otro.

Esta realidad es especialmente delicada en la política, porque las decisiones que ahí se toman e involucran a todos podrían ser producto de la alevosía que caracteriza a la supina ignorancia. En el caso del Ecuador, la balanza no se inclina hacia el conocimiento y sí hacia la vulgar desfachatez de quienes no saben y por eso son grotescos y desafiantes. La política ecuatoriana nos refleja descarnadamente en nuestras miserias y carencias. Se valida la altanería, procacidad, suciedad, mentira, hipocresía y estulticia, porque se desconoce el poder de la humildad, contención, limpieza, veracidad, coherencia e inteligencia. Da igual lo uno o lo otro. El burdo desafía al que no lo es, se impone arrasándolo y es celebrado por multitudes atrabiliarias que festejan jubilosas el triunfo de la ignorancia y del descaro.