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Artículos de opinión

La fuerza del ejemplo
  Por: Juan Morales Ordóñez -

Quienes trabajan en ética, reflexionando sobre ella y analizando las acciones humanas desde esa perspectiva, cuando llegan al ámbito de la educación moral coinciden en la importancia del ejemplo y posicionan en un lugar accesorio a los procesos definidos por la asimilación de conocimientos y la repetición de conceptos de lo que consideran está bien o no moralmente. Así, la educación en valores, frase a la que se recurre tan a menudo y en tantos escenarios de nuestra sociedad, estaría determinada, más que por el discurso sobre lo que representan esos valores o principios, por el ejemplo de la vida de cada ciudadano y sobre todo de los que tienen responsabilidades como padres de familia, docentes y tantos otros que cumplen funciones sociales de liderazgo y gestión en los sistemas de convivencia humana. Piaget, el sabio suizo, fue uno de quienes defendió este enfoque.

Mejores días
  Por: Doménica Cobo Flandoli -

Creo que la última vez que vivimos una fiesta tan emotiva en el Ecuador fue cuando el Nine Kaviedes metió ese golazo de cabeza que nos clasificó a nuestro primer Mundial. Hoy, las calles del Ecuador vuelven a vestirse del símbolo patrio más preciado que tenemos: nuestra bandera. A pesar de que hemos vivido comidos el cuento de que lo único que une a este país es el fútbol, que los regionalismos, el fanatismo y el resentimiento son más fuertes, siempre demostramos quiénes somos en los momentos que más lo necesitamos, como cuando un terremoto nos sacude el alma o una pandemia nos encierra a nuestra suerte.

Desarrollo sostenible
  Por: Juan Morales Ordóñez -

Se trata de mantenerse y proyectarse. De supervivencia. Y, para que esa aspiración fundamental tenga visos de concreción en la realidad social y ambiental, los seres humanos formulamos principios, preceptos y normas, construimos cultura y civilización. La vida, entonces, y su preservación es uno de los esenciales argumentos morales que justifican la organización social y la acción de los individuos.

Desde la perspectiva de vida, la humanidad contemporánea, en el 2015, genera un documento que incorpora algunos de los grandes requerimientos éticos planetarios con el sugestivo título Transformar nuestro mundo: la agenda 2030 para el desarrollo sostenible, que propone 17 objetivos de desarrollo sostenible (ODS) y 167 metas. Se trata de un punto de inflexión que ha generado nuevas relaciones de poder entre los gobiernos, las organizaciones internacionales y los tradicionales entes de cooperación mundial. La intención es llegar a una suerte de multicentrismo que permita el desarrollo también desde lo local.

 

 

La práctica del derecho
  Por: Juan Morales Ordóñez -

Como muchas otras nociones, esta es asimilada universalmente –sin reserva de inventario– al ejercicio profesional que defiende intereses de ciudadanos que reivindican derechos en el marco de los sistemas de administración de justicia. El litigio judicial, en gran medida, es el espacio en el que se practica el derecho, afirmación que tiene sentido pero que circunscribe el concepto del derecho a su utilización en situaciones extraordinarias, como son las que se derivan de la desavenencia y el enfrentamiento entre personas naturales o jurídicas que tienen puntos de vista diferentes sobre aspectos de interés propio.

También la práctica jurisdiccional del derecho se da cuando los individuos adecuan sus conductas a las prohibiciones del sistema jurídico vigente, que en esos casos establece sanciones forzosas, las cuales pueden ser objetadas por profesionales del derecho que defienden los intereses de sus representados.

Jardín Botánico de Cuenca
  Por: Juan Morales Ordóñez -

La ciudad de Cuenca tiene algunos elementos que la marcan otorgándole una identidad y una belleza que los lugareños las reconocemos, cultivamos y cantamos convencidos de sus características positivas. La ciudad vieja, la de las casas y casonas tradicionales, iglesias, parques que ocupan manzanas enteras, mercados con nombres de fechas patrióticas de la historia local y nacional y, que respira el espíritu de la gente que ahí mora, trabaja y concurre, le dan una vitalidad variopinta que muestra una cultura que es producto de la civilización anterior a la llegada de los españoles y, por supuesto, del posterior aporte europeo.

También está el entorno cercano de la urbe con asentamientos humanos, parroquias, que representan formas de vida y expresiones culturales que enriquecen a la ciudad cercana, que es la suma de todos. Y, en un sitial especial, está su naturaleza cuidada y amada por nosotros sus hijos, representada icónicamente por el Parque Nacional Cajas, de una belleza sorprendente producto del agua que, abundante y rutilante, define paisajes, permite la vida de animales, aves, insectos y también de la urbe, que aguas abajo, le debe todo.

De alto impacto
  Por: Juan Morales Ordóñez -

Una de las principales tareas de las universidades es la generación de conocimientos renovados, con clara visión de servicio a la sociedad, para ser publicados en revistas académicas que tienen una serie de protocolos que conllevan pesados aparatajes burocráticos concebidos para el análisis editorial que acepta, niega o pide correcciones a los resultados de las investigaciones.

Los efectos positivos de esta forma de proceder son significativos, pues permiten depurar las propuestas e impulsar el avance hacia nuevos enfoques sustentados en procesos serios de trabajo, alineados, eso sí, a parámetros internacionales que van desde la forma de escribir y presentar hasta el contenido que debe ser considerado como un aporte al acervo del conocimiento académico. Esta pretensión tiene clara pertinencia científica, sobre todo en lo relacionado con el estudio y la investigación en ciencias exactas y experimentales. Sin embargo, no todos estamos de acuerdo con la arrasadora unidimensionalidad que se instaura, especialmente en relación con el conocimiento humanista que conlleva, por su propia naturaleza, el desarrollo de reflexiones y análisis que acuden recurrentemente a conceptos tradicionales, porque de lo que ahí se trata es de volver insistentemente a la comprensión de la condición humana que no se agota en lo científico sino que irrumpe en lo espiritual y cultural, siempre cambiantes y al mismo tiempo inmutables.

Apagar incendios
  Por: Juan Morales Ordóñez -

Las elecciones en Ecuador, estas y otras, son percibidas como oportunidades para resolver condiciones sociales críticas e impedir que se agraven, tratando de apagar incendios generados por formas culturales que nos involucran a todos. Sin duda, pese a la responsabilidad colectiva, hay que hacerlo, porque caso contrario el fuego se propaga devastando aún más. Desde esta perspectiva, frente al flagelo, debemos combatirlo y luchar para detener el desastre con miras a la futura reconstrucción de lo que queda.

Pandemia y elecciones
  Por: Juan Morales Ordóñez -

Hoy, la realidad mundial y nacional –desde la obscuridad de la pandemia– está marcada por la urgencia de vacunar a la población, proceso que, en el caso ecuatoriano, evidencia nuestras precarias fuerzas para resolver problemas sociales de manera apropiada. Mientras otros países, con situaciones sociales diferentes, muestran que su mejor nivel de organización social funciona también para planificar y ejecutar este tipo de procesos, nosotros nos presentamos como somos, con grandes limitaciones económicas y también de concepción, planificación y ejecución para implementar este urgente requerimiento del cual depende nuestro futuro inmediato.

Esperanza
  Por: Juan Morales Ordóñez -

¡Sí, pero así no! Exclamo cuando veo lo que pasa en nuestro país y en el mundo con reuniones multitudinarias clandestinas o desafiantemente públicas, organizadas por gente que posiciona lo que consideran sus derechos frente a sus deberes de respeto a la ley y a la vida de los otros. La realización de esas reivindicaciones personalísimas es el resultado de una cultura global más que tolerante frente al ejercicio arbitrario de la voluntad de los individuos, y menos que tibia respecto a la exigencia de cumplimiento de sus responsabilidades como ciudadanos que conviven en un escenario definido por sistemas normativos que tienen como objetivo favorecer la vida comunitaria para garantizar su sostenibilidad en el tiempo. Porque culturalmente el culmen de las realizaciones de vida para gran parte de habitantes del planeta, y en nuestro caso del Ecuador, se encuentra en un concepto no crítico del ejercicio de la libertad, que no acepta restricciones porque no entiende que el otro y el entorno socio-natural son los receptores inevitables de los efectos de sus comportamientos positivos o negativos.

Jesús
  Por: Juan Morales Ordóñez -

Permanentemente la doctrina cristiana emerge y se posiciona en la cotidianidad de mi vida profesional como profesor, especialmente, porque al tener a mi cargo materias jurídicas como Introducción al Derecho, Filosofía del Derecho y Teoría General de la Norma, la referencia al pensamiento de Jesús es inevitable, ya sea para confirmar la aceptación de su trascendencia en las instituciones jurídicas y en general en la vida social de gran parte del planeta o para analizar a quienes la contradicen calificándola como generadora de injusticias y de incorrecto desarrollo social.

Plataformas y educación
  Por: Juan Morales Ordóñez -

Escribo esta columna desde mi experiencia personal frente a las nuevas formas de educación superior en el Ecuador. La intermediación de cualquiera de las plataformas virtuales que reemplazan al espacio físico –aula– en el cual se trabajaba antes implica nuevas prácticas docentes que exigen al profesor una planificación más exhaustiva y una disciplina más estricta para cumplir cabalmente con su objetivo considerando los nuevos elementos, sobre todo emocionales, que forman parte de la mediación informática.

Ética ‘glocal’
  Por: Juan Morales Ordóñez -

La expresión ‘glocal’ es un acrónimo formado por sílabas provenientes de las palabras global y local y su significado une lo particular de un enfoque o acción con su escenario general. Desde la década de los ochenta del siglo anterior se la emplea en diferentes ámbitos sociales y ahora, en la sociedad contemporánea, es clara la interrelación de las partes con el todo. Estamos conectados y formamos parte de un conjunto que adquiere dinámicamente formas que son el resultado de lo que cada una realiza.

Esta afirmación es tan evidente en estos tiempos porque la relación entre las personas, en gran medida, está intermediada por plataformas informáticas de comunicación en tiempo real. Todos los días nos conectamos con personas que físicamente están en diferentes lugares de nuestro país y del mundo. Esta realidad, conexión e interacción, nos permite contribuir desde la localidad de nuestra cultura con los objetivos de otros que se encuentran en cualquier lugar del planeta. En este sentido, la contemporaneidad nos ofrece inmensas posibilidades de trabajo conjunto porque las tecnologías de comunicación forman parte de la vida cotidiana.

Desde esta perspectiva se pueden entender los datos que escribo a continuación: Alamor, Limón Indanza, Santa Rosa, Guayaquil, Huaquillas, Gualaquiza, Paquisha, Riobamba, Biblián, Zaruma, Vinces, Machala, Quito, Palora, Santo Domingo de los Tsáchilas, San José de Chimbo y otras ciudades del Ecuador, en total más de sesenta; y, San Salvador de Jujuy, La Paz, Lima, Medellín, Ushuaia, Tegucigalpa, Sinaloa, Teziutlán, Puebla, Bagé, Culiacán, Tucumán y otras de doce países extranjeros. Todos lugares de residencia de las más de cinco mil personas que participaron en el Congreso Internacional Ética, Universidad y Sociedad que se realizó la semana anterior en la Universidad del Azuay de Cuenca. El rango de edad de ese universo estaba comprendido entre los diecisiete y los setenta y cuatro años. El ochenta por ciento de los inscritos estaba en la franja de los diecisiete a los veinticinco años… jóvenes. Cincuenta y un conferencistas hablaron de ética desde los enfoques de las diferentes áreas del conocimiento y profesiones: derecho, política, ingenierías, economía, finanzas, gerencia, educación, filosofía, medicina, tecnologías, diseño, arquitectura y arte. Y fue el despliegue de criterios y razones que en muchos momentos alcanzó niveles de emotividad colectiva, porque la temática permitió hablar de lo que es correcto, mostrar lo moralmente impropio de tantas formas de actuar de individuos, grupos o sociedades y, convocar a fortalecer ese proceso con el objetivo de incidir en el mejoramiento de las prácticas sociales y en el establecimiento de niveles cada vez más inteligentes para la sostenibilidad de todos, personas y naturaleza.

El próximo año, estudiantes organizados tendrán un evento de ética desde su perspectiva. Además, la Universidad Politécnica Salesiana será la responsable de la coordinación de la edición 2021 del Congreso Internacional Ética, Universidad y Sociedad. Todas acciones que aportan desde lo local a lo global… ¡porque estamos conectados! (O)

La UDA y el Bicentenario
  Por: Mario Jaramillo Paredes -

Terminando el mes de noviembre- mes del Bicentenario de la Independencia de Cuenca- circulan cinco nuevos libros publicados por la Universidad del Azuay. Días antes, el tres de Noviembre, la UDA entregó a la ciudad y puso al servicio de los estudiantes un nuevo y moderno campus ubicado en la parroquia Baños.

Anuncia simultáneamente varios posgrados en diferentes áreas, entre ellas en Filosofía. En tiempos groseramente pragmáticos como son los de ahora, un posgrado en Filosofía es una bocanada de aire fresco en el enrarecido mundo universitario golpeado por una década de autoritarismo estatal y los intentos de quitarle autonomía. Esta semana desarrolla un Congreso de Ética, en un país en donde la Ética es un arcaísmo en los últimos años. Es una forma de reivindicar en los hechos -no solamente en declaraciones-la misión de buscar la verdad a través de la razón, como corresponde a una universidad.

Caminos diferentes
  Por: Juan Morales Ordóñez -

Y una sola verdad. Sí, para muchos así es, porque reivindican que es necesario llegar a la comprensión y a la práctica de la solidaridad, la esperanza y el entusiasmo poderoso que mueve las inteligencias y los corazones de la gente para ser cada vez mejores en el servicio y en la búsqueda de la trascendencia colectiva, aquella que apunta a la supervivencia y a la proyección de todos los seres humanos, que no puede entenderse si no es desde el cuidado y la preservación del ambiente en todo el planeta. La verdad es el amor al prójimo y a la naturaleza, tan difícil de escribirla –en mi caso– por la profundidad de su significado y la medianía de mi realidad personal, tan a menudo no lo suficientemente coherente con ese vital edicto desafiante y complejo. Porque los seres humanos también estamos definidos por características egoístas que determinan que no veamos sino por nosotros mismos, en un claro ejercicio de individualismo que lleva indefectiblemente a la decadencia y a la precariedad global.

La ética y la política
  Por: Marco Salamea Córdova -

Un singular e importante evento denominado “ETICA, UNIVERSIDAD Y SOCIEDAD”, organizado por el “Programa de Ética de la Universidad del Azuay”, se realizará durante los días 25, 26 y 27 de noviembre; evento que cuenta también con el apoyo de las otras Universidades cuencanas, que forman parte de la “Red Universitaria y Ciudadana de Ética y Bioética” (RUCEB).

En un contexto en el que la sociedad actual vive una pandemia no sólo sanitaria, sino también una pandemia de corrupción y de comportamientos antiéticos, resulta muy oportuno y esperanzador reflexionar y debatir sobre la ética en diversos ámbitos de la vida social; pues definir lo que es bueno, justo y deseable en el comportamiento  de las personas, en sus diversa prácticas vitales, es fundamental no sólo para el logro del bienestar individual sino, sobre todo, de todos los miembros que conforman la sociedad.

Luces, cámara y ética
  Por: José Chalco Salgado -

No tiene sentido la acción por sí sola, no puede ser una carrera por la actuación -en todas sus acepciones-, velocidad, antifaz o indefinición del natural proceder.

La acción debe estar acompañada por una corriente del entendimiento de su sentido y razón vinculada a un estadio superior. La acción no guarda razón si a ésta no le acompaña, o, mejor dicho, no le acompasa un ejercicio del por qué de la manifestación o expresión volitiva. Se trata, del entendimiento de un sentido de vida por el otro, en donde lo imperativo no sea lo fugaz y útil, aún menos lo eficaz y no afectivo. Comprende la pausa, valoración de lo bueno y malo, de lo correcto e incorrecto, del sentido de vida.

Congreso de ética
  Por: Eduardo Sánchez Sánchez -

La Ética etimológicamente proviene del griego ethos y significa estancia donde se habita, fue Aristóteles quien afina y la define como manera de ser, carácter y conducta del hombre en la sociedad, con las relaciones que establece, reconociendo al bien y al mal. Por lo tanto se vincula con la moral y en las profesiones se habla de los códigos deontológicos, es decir valores  a practicarlos. Imposible en el mundo académico no considerar con profundidad a esta matriz conductual vinculada con el ejercicio de las ciencias. El Congreso organizado por la Red de Universidades de Cuenca con la iniciativa de la UDA y de su Director, Dr. Juan Morales O, contará con un brillante cuerpo de conferencistas que supera el número de 51, con carácter internacional, que darán inicio a esta RED, que tiene por norte continuar la gestión de propalar que toda actitud científica no puede quedar en teoría filosófica sino en praxis de todo acto antropogénico y vinculada a ciencias y profesiones.

Ética – Universidad y Sociedad
  Por: Marco Antonio Piedra Aguilera -

Por estos días, uno de los principales valores que debemos promulgar a toda la sociedad y de la cual nos debemos embeber por completo es la ética, y no nos referimos únicamente a esos efectos de falsas moralinas y de preceptos conservadores que pueden hacernos creer que ser ético es solo un comportamiento momentáneo o una actitud frente a una determinada situación, sino que hacemos hincapié a esa forma particular de vida que debe existir en todos quienes formamos parte de una sociedad, sea como padre, esposo, hijo, profesional o como un miembro de una comunidad determinada.

Bicentenario y universidades
  Por: Juan Morales Ordóñez -

Las diferentes celebraciones cívicas cumplen propósitos que tienen que ver con el fortalecimiento de la identidad colectiva como fundamento para el mejoramiento y la proyección social. La ciudad de Cuenca, con ocasión de los doscientos años de su independencia de España, conmemora esta fecha con una serie de actividades marcadas por el amor de los ciudadanos por su tierra, sus logros y su cultura que permite afirmar que somos una comunidad que se ha construido a sí misma pensando en el bien colectivo que se evidencia en sus servicios públicos, como agua potable, alcantarillado, tratamiento de aguas residuales, procesamiento de basura, servicio telefónico y de conexión a internet, salud, educación, transporte público; y, en sus emprendimientos privados que han generado riqueza compartida por su éxito en industrias diversas, como línea blanca, cerámica, muebles y comercio, definidas todas ellas por la búsqueda de la calidad profesional y por la utilización de tecnologías y estrategias de producción.

Evidencias
  Por: Juan Morales Ordóñez -

Todos conocemos el deterioro indetenible de las condiciones ambientales en el planeta. Desde hace mucho, tantos lo han dicho y lo han escrito vehementemente que esa perspectiva forma parte de la opinión social contemporánea. Casi sin excepción, científicos, pensadores y ciudadanos coinciden en ese enfoque que es llevado a obras de literatura, artes plásticas, cine y otras formas de expresión de una humanidad que comprende la vida y ve su futuro como decadente y oscuro por el deterioro de las condiciones naturales de la Tierra.

En este escenario, precario e insostenible, se presentó la pandemia provocada por el COVID-19 que no es sino un ejemplo de todo lo que es posible, porque hemos hecho tanto para destruir que lo hemos logrado. Las condiciones están dadas para que el equilibrio se rompa y nos precipitemos desamparados a ‘nuevas normalidades’ que no son sino formas decadentes de vida. En el futuro inmediato, los nuevos y probables acontecimientos catastróficos podrían estar representados por la presencia de nuevos virus, incendios, deshielos, apagones informáticos globales y otros acontecimientos.

Amilanados
  Por: Juan Morales Ordóñez -

Avergonzados. Temerosos. Con recelo y miedo de evidenciarse y mostrar su identidad. Con pudor de decir lo que son y lo que representan. Acorralados por quienes les dicen que no pueden hablar porque el diálogo sobre esos temas no puede darse con quienes no tienen ningún derecho a decir nada, porque de lo que se trata ahí no requiere del criterio religioso y sí de todos los otros, menos esos y tampoco ningún otro que represente algo que no quieren escuchar porque está mal y no tiene sentido. Porque esos que vociferan no soportan que su brillantez conceptual sea discutida un ápice por nadie y menos por religiosos, considerados por ellos como no aptos para decir lo que piensan sobre un tema u otro. Así, desde esa posición, poco a poco se edifica una visión social que por intolerante se podría prever se consolide solamente en un momento de la historia, pero no tendría futuro... a menos que la decadencia se imponga.

Los herejes contemporáneos no son solamente los religiosos, lo son en general quienes se atreven a opinar en contra de criterios basados en evidencias irrefutables, claro para los dueños de la verdad. Que se indignan y rechazan lo diferente, sintiéndose tan seguros que son capaces de insultar, excluir, denigrar y más tarde, cuando tengan el control total de las cosas, quizá eliminar la disidencia que estorba. Porque ellos pueden ver y los otros, ciegos y tontos, están en el error.

La razón de los científicos
  Por: Juan Morales Ordóñez -

En los procesos de análisis y toma de decisiones en las diversas situaciones que se presentan en la vida social, entre nosotros, a menudo escuchamos y leemos que el criterio científico es el que debe determinar la posición que se adopte. Seguramente, este punto de vista responde a la evidente importancia de la lógica formal, esencia de la aproximación científica que permite comprender y describir los fenómenos materiales. El desarrollo –vertiginoso e indetenible– de la ciencia y sus aplicaciones tecnológicas es producto de la rigurosidad de su análisis. Los conocimientos científicos están presentes en todos los ámbitos sociales, muchas veces utilizados para la beneficencia, pero también para la devastación, el control abusivo de los otros y el fortalecimiento de poderes políticos no siempre orientados al bien común.

El descubrimiento del funcionamiento objetivo de la vida orgánica y de la materia es extraordinario. En gran medida, el desarrollo civilizatorio, tanto para el mejoramiento de las condiciones de vida como para el forjamiento indetenible de condiciones que pueden llevar al colapso planetario, es producto del método científico. El Premio Nobel de Medicina de 1973, el austriaco Konrad Lorenz, conocido por su figura de sabio naturalista seguido por sus amados gansos, en uno de sus libros, Hablaba con las bestias, los peces y los pájaros, bromea cuando manifiesta que la observación rigurosa del comportamiento de los animales le permitió a él prescindir del anillo del rey Salomón que le permitía, mágicamente, a este personaje la posibilidad de comprender el lenguaje de los animales y también de ser entendido por ellos.

El ser y el deber ser
  Por: Juan Morales Ordóñez -

La contemporaneidad ha claudicado en la búsqueda de la trascendencia y ha colocado en su lugar a la relatividad de las cosas. Los jóvenes y muchos de nosotros, frente a un tema de juzgamiento moral, respondemos casi unánimemente con palabras estereotipadas como ‘depende’. Todo el mundo tiene razón y lo bueno y lo malo no se diferencian porque el relativismo se ha impuesto. La integridad y el vicio tienen el mismo valor y no hay conductas mejores o peores… ‘depende’.

‘Huairapamushcas’
  Por: Juan Morales Ordóñez -

El concepto tradicional de nación, que se refiere a un grupo humano cohesionado, conlleva la presencia de algunos elementos que le son consustanciales, como compartir un mismo origen étnico, referentes históricos y culturales, territorio y un idioma.

Nosotros no hemos logrado construir esa emoción o sentimiento de pertenencia y conexión con fundamentos compartidos. Nuestra historia es de separación y exclusión mutua. La anhelada unidad, aspiración latente de todos quienes habitamos el territorio del Estado, se nos escapa por nuestra incapacidad tradicional de mirar lo colectivo y construir una identidad social, política y económica desde lo diverso, que se manifiesta, por el contrario, espontáneamente en determinadas circunstancias, como cuando celebramos los éxitos internacionales de compatriotas, y en otras en las cuales el orgullo de ser ecuatorianos se muestra altivo cuando quieren ofendernos.

La vida no está en las redes
  Por: Juan Morales Ordóñez -

Pero, si queremos que lo esté, por supuesto que nos volcaremos a ellas manifestándonos como no lo hacemos en otros espacios. Esta posibilidad es asumida por muchos, sobre todo, por quienes la utilizan para ejercer sus deseos de decir lo que quieren sin tapujos ni reservas de ninguna índole y más bien desde la ira y la necesidad de gritar su disconformidad, su rebeldía, su denuncia contra el sistema y contra las personas. Casi no hay límites y por eso, la expresión en redes es para muchos la cima de la libertad y debe ser vivida porque las normas y la contención, para ellos, es el aprisionamiento del individuo que como tal debería ser el objetivo último y mayor de todo modelo de convivencia y no la agrupación, ni las responsabilidades de cada quien frente a los otros, derivadas de la coexistencia organizada.

Abogados
  Por: Juan Morales Ordóñez -

En algunas escuelas de derecho del Ecuador, los estudiantes del último año de esa carrera deben tomar un taller o un curso sobre deontología y ética profesional. Es una acertada decisión de las autoridades universitarias pues los futuros abogados, además de sus prácticas en los consultorios jurídicos gratuitos, reflexionan sobre los referentes conductuales de la profesión y los comprenden a la luz de casos y circunstancias nacionales y extranjeras. Huelga decir que esos referentes apuntan a los más altos niveles de la ética, como probidad notoria, lealtad con los clientes y búsqueda de la justicia en todos los casos en los que intervienen. El perfil definido para los abogados exige comportamientos ejemplares frente a todas las normas de convivencia: morales, del trato social, cortesía, culturales y, sobre todo, frente a las jurídicas que son la quintaesencia de la sociabilidad humana organizada.

Siempre ha sido así
  Por: Juan Morales Ordóñez -

Criterios e ideas que se posicionan y consolidan socialmente sin análisis de sus fundamentos y consecuencias. La humanidad, aquí y allá, deslumbrada por lo que adquiere vigencia mediática, que nunca es neutral y responde a los intereses de quienes sí saben lo que quieren proponiendo enfoques-verdades que se convierten en dogmas que suman adeptos que se transforman en huestes, agresivas e irreflexivas, que los defienden hasta las últimas consecuencias. Para el cumplimiento de ese objetivo toda acción es legítima, como estar pendientes de los que piensan de manera diferente para llamarles la atención, hacerles ver su error –claro, porque esas ideas no coinciden con las suyas– y, si no rectifican, eliminarlos por la salud y vigencia del pensamiento único, expresión máxima de su dogmatismo obnubilado que arrasa con sus oponentes sin que importen los daños que se provocan en las vidas de esos individuos y de sus familias. Todos los totalitarismos han procedido de la misma forma. Siempre ha sido así.

Corrupción y educación
  Por: Juan Morales Ordóñez -

La asoladora corrupción en sociedades y civilizaciones está relacionada con muchos factores. Algunos le son constitutivos y otros forman parte de escenarios cercanos que permiten que se manifieste en sus diferentes formas y gradaciones. El combate a las acciones deshonestas que pervierten los sistemas de convivencia tiene la misma complejidad del propio fenómeno y debe ser concebido e implementado considerando esa amplia dimensión. Enseguida menciono tres ámbitos sociales relacionados con la corrupción y que son objetivos de la acción ciudadana en su afán de contrarrestar la deshonestidad cívica. Desde el enfoque jurídico se requiere la expedición de leyes adecuadas, con sanciones suficientes y apropiadas para que la transgresión tipificada sea castigada oportuna y cabalmente por el sistema de administración de justicia. La perspectiva social exige políticas y acciones que busquen equidad y justicia para todos, en los niveles económico, de seguridad social, salud y cultura, entre otros. La educación, como ámbito específico y esencial, debe dirigirse a la formación para la convivencia, al respeto a los otros y al entorno, para fortalecer el entendimiento colectivo de la importancia de la conexión de los ciudadanos con los deberes inherentes a sí mismos y con la búsqueda de la trascendencia personal como forma de aportar al bien colectivo.

 

La reproducción
  Por: Juan Morales Ordóñez -
“O adoctrinamiento universitario que utiliza el aula como espacio idóneo para que las ideas y conceptos del profesor sean asumidos y reproducidos como verdades únicas por sus estudiantes”.
 
La frase anterior podría ser el título de un proyecto de investigación que tendría como objetivo demostrar que, en ciertos casos, algunos profesores consideran correcto posicionar en sus clases como verdades definitivas sus criterios sobre determinados aspectos de la vida en sociedad. El análisis de esta posibilidad, y ciertamente de esta práctica cotidiana, nos lleva a abordar el concepto de verdad, el rol de los profesores y la función de las universidades. Toda persona y, en este caso, todo profesor puede adherir a las formas de pensamiento que él considere correctas y su rol en el aula universitaria le permite, justificadamente, exponer ante los estudiantes los argumentos que según su criterio fundamentan su adhesión a tal o cual corriente de pensamiento o idea específica. Esta posibilidad es legítima y no podría ser de otra manera. Sin embargo, no está bien que esa versión de la verdad sostenida por quien tiene la palabra y maneja el discurso en el aula sea presentada como la única, descalificando en el proceso educativo a las otras que se le oponen. Los jóvenes estudiantes tienen el derecho de conocer lo que piensa el profesor, quien a su vez tiene el deber de manifestar que lo que él dice siempre tiene y tendrá contradictores. La exigencia ética en los procesos de educación radica en el fomento de la libertad de pensamiento de los estudiantes para que decidan su propia posición sobre cualquier tema.

 

Deberes y derechos
  Por: Juan Morales Ordóñez -

Esta posibilidad, primero deberes y después derechos, es la actitud individual más honorable y de mayor eficiencia en los actuales momentos que tanto exigen de nosotros para salir de la gran crisis. Sin embargo, no es obvio que este enfoque sea asumido, en unos casos, por la desfachatez intrínseca a grandes grupos de ciudadanos que se mostró en esta época trágica, cuya manifestación mayor es la venal corrupción que enquistada socialmente nos carcome y destruye; y, en otros, por el conocimiento que algunos puedan tener de la historia de estos dos conceptos, especialmente la del siglo XX, marcada por las abominaciones contra la dignidad de las personas cometidas por regímenes políticos como el nacionalsocialismo, el fascismo y el comunismo, que transgredieron el respeto debido al ser humano e implantaron la barbarie del desafuero moral. 

Honestidad criolla
  Por: Juan Morales Ordóñez -

Un distinguido ciudadano estadounidense, que vive en Ecuador por casi cuarenta años, promueve permanentemente acciones que rescatan el valor de comportamientos positivos para superar situaciones de corrupción como la extorsión y el soborno. Afirma, de forma sostenida en el tiempo y lo predica con su ejemplo, que uno de los caminos que la sociedad ecuatoriana puede emprender es diseñar mecanismos que permitan desviar actos de corrupción mientras estos se producen. Cree que el lenguaje colabora con la construcción de la realidad y que las palabras que utilizamos son casi exclusivamente para describir la maldad y la decadencia, contribuyendo así para que esta situación se perennice. No desconoce la existencia del error intrínseco a las acciones de las personas, pero está convencido de que tiene que haber alguien, individuo o grupo, que hable de las características buenas que tenemos los ecuatorianos… de la honestidad criolla, que es más importante culturalmente que su antípoda, la viveza criolla.

De la polis griega a Matrix
  Por: Juan Morales Ordóñez -
Se nos fue el paraíso. De golpe. Porque ya no dábamos más, porque hicimos tanto para destruirlo, que lo conseguimos. Porque renegamos, soberbios e insulsos, de los referentes que nos sostenían y en su lugar colocamos incertidumbres y perplejidades, rechazando lo construido, hurgando en nuestras debilidades para gritar que lo que funcionaba no era tan bueno como debía, ni todo lo perfecto que tenía que ser, y en su lugar posicionamos vanas reflexiones intelectuales carentes de esperanza, que no propusieron otra cosa que destrucción.
 
Se nos fue el paraíso y entramos de lleno en la fría realidad virtual que es el escenario paralelo en el que nos encontramos, trabajamos y vivimos… en el que somos. La tenacidad humana para desarrollar creaciones tecnológicas cada vez más sofisticadas, siempre ha dado frutos y hoy estas constituyen el ámbito de bites y algoritmos que nos acoge y también nos define. Es la red virtual, es Matrix, posibilidad planteada con brillantez por las escritoras y directoras de cine, las hermanas Wachowski, en la película de ficción de ese nombre que propone la dualidad y el paralelismo entre los programas informáticos y la realidad orgánica. Claro, debemos adaptarnos al escenario de la red digital, pero también debemos resistir, porque es muy fácil que nos arrellanemos en el escenario paralelo y rechacemos lo orgánico por su precariedad y falibilidad que tanto nos molesta. Esta adaptación a las redes informáticas se ha venido dando, siendo casi universal la utilización de programas virtuales de comunicación. El riesgo concreto es que nuestras preferencias sean las de la virtualidad, porque nos brinda artificialmente lo que queremos y, cuando no estamos a gusto, simplemente abandonamos el chat, bloqueamos al impertinente o lo eliminamos de nuestros contactos. Fácil.
 
Debemos resistir para estar no solamente ahí y tratar de recuperar el tiempo perdido y la presencia perdida del otro, con todas sus implicaciones. Esto siempre es posible y, quizá, nuestra inexorable mutación cultural tendría dos frentes: adaptarse a lo inevitable y buscar con convicción construir nuevamente y mejor lo que teníamos antes: contacto, relación profunda con la naturaleza, relaciones presenciales y respeto de la complejidad de lo que crece y muere, de lo orgánico. La polis griega, o el habitar juntos, fundamento de conceptos como la ciudad y la política, le cedió el espacio a la red virtual para casi todo, con excepción de lo familiar inmediato representado por el hogar que nos cobija. Es un inmenso retroceso o un paso fatal en la evolución-involución humana. El grupo íntimo al alcance y los otros, el resto, distantes y ajenos, con los cuales nos relacionamos en el sistema, para que ahí y bajo sus reglas hablemos y seamos… una jaula de hierro o una de bites y de códigos.
 
La intermediación inexorable de la informática irá in crescendo en todos los ámbitos de la sociedad contemporánea y del futuro. Podemos, y la esperanza radica ahí, construir poderosas burbujas de humanidad consciente y practicante de los principios y valores históricos tan vilipendiados por la racionalidad ciega y fatal. Así, podríamos vivir lo ineludible y también construir una realidad social, orgánica y espiritual que impida que lo real se convierta en marginal. (O)
La peor crisis de nuestra historia
  Por: Juan Morales Ordóñez -
Para la humanidad, esta es una de las más graves crisis de todos los tiempos. Para el Ecuador, es la peor de todas, que se hace evidente desde un azorado presente congelado en el grisáceo tiempo del confinamiento y en la angustiosa incertidumbre que provoca mirar las posibilidades de un futuro que se revela marcado por grandes dificultades en todos los ámbitos sociales. Es que hoy, desde la obscena crudeza de cientos de muertos y de los destinos rotos de tanta gente, resulta imposible no mirarnos críticamente como pueblo, en nuestra lacerante identidad que ha producido este presente que condiciona casi fatalmente el porvenir, porque lo que nos pasa no es responsabilidad exclusiva de los malos gobernantes, empresarios, sindicalistas, profesores o ciudadanos específicos, sino que nos involucra a todos.
 
No son ellos, somos nosotros
  Por: Juan Morales Ordóñez -

Siempre que pensamos que algunos individuos son menos buenos que nosotros, nos ubicamos en una posición de superioridad que conlleva la implícita y a veces explícita acusación –en tiempos de crisis– de que ellos son los culpables y nosotros no. Es una postura tan común que quienes están ahí sintiéndose excepcionales deberían darse cuenta de que forman parte de una masa amorfa y generalizada, integrada por individuos que provienen de todos los ámbitos sociales, ya sean populares y sin educación formal o cultos por definición propia, que se tienen a sí mismos por agudos comprendedores de las circunstancias. Los unos y los otros actúan compelidos por el irresistible impulso para encontrar defectos y errores en el actuar de los demás. De igual forma están los que los azuzan para que sigan gritando que los otros son responsables de todo lo malo. Tanto esos actuantes como sus corifeos se regodean en esa dinámica, sin manifestar el más mínimo sentido crítico de sí mismos, incapaces emocional e intelectualmente de mirarse y comprender que forman parte de un escenario y que su propia vida los hace copartícipes de esa realidad.

‘En perspectiva del fin’
  Por: Juan Morales Ordóñez -

Esta frase la escribió Ramiro Laso, decano de la Facultad de Filosofía, Letras y Ciencias de la Educación de la Universidad del Azuay, como título de su informe de actividades del año 2019, en cuyo prólogo, citando al filósofo francés Castel, reflexiona sobre el rol de la educación en el presente y en el porvenir. Sostiene que toda acción humana requiere de una clara perspectiva del fin como momento inexorable de cualquier proceso vital y que ese nivel de conciencia debe ser cultivado a través de la educación, pues solamente desde la certeza de la finitud es posible encontrar las mejores opciones que contribuyan en la búsqueda de una supervivencia digna.

Prolegómeno al Informe anual de la Facultad de Filosofía, Letras y Ciencias de la Educación de la UDA
  Por: Ramiro Laso Bayas y Diana Rodas Reinbach -
Han pasado 3 años de servicio a la Universidad (enero 2017-2020) y creemos oportuno sellar lo realizado, manteniendo la convicción de que debemos vivir, trabajar, incluso morir y honrar a la vida desde una clara convicción y perspectiva del fin. Lo realizado se sostiene desde el fin que nos ocupa. Pero también el porvenir. Valga una reflexión inicial con la que encuadramos nuestros ideales y valoramos el ejercicio profesional de todos y cada uno de los profesores, administrativos, coordinadores y miembros de Juntas académicas de la Facultad.
La mirada ética
  Por: Juan Morales Ordoñez -

Todos tenemos criterios personales sobre la corrección o incorrección ética de comportamientos, decisiones o circunstancias. Las opiniones morales son el producto de la historia personal de cada individuo, de la cultura en la que ha evolucionado, de sus experiencias, de la educación formal que ha recibido y, por supuesto, del ejercicio concreto de su libre albedrío. 

Alabanza en boca propia…
  Por: Juan Morales Ordóñez -

El origen de los refranes se relaciona con la vida cotidiana de los pueblos. No se construyen académicamente desde la voluntad aplicada ni se validan por el cumplimiento de indicadores formulados con antelación. No se presentan en formatos universitarios ni requieren ensayos escritos o tesis redactadas… tampoco columnas de opinión. Dan cuenta del criterio popular respecto a ciertas formas de vida, enalteciéndolas, criticándolas o condenándolas. Representan una especie de quintaesencia de formas de sabiduría espontánea y colectiva. Son verdaderas sentencias populares que nos representan en nuestras aspiraciones y también en nuestros rechazos. Su vigencia se da por la pertinencia de su enfoque. Se adaptan a toda situación y tienen vida renovada cada vez que se los utiliza e interpreta. Representan lo construido culturalmente por formas civilizatorias asumidas históricamente.

Una iniciativa para abrir caminos
  Por: Hugo Darquea López -

He titulado así este artículo para referirme a la necesidad de reflexionar y tomar decisiones que aporten a la compresión del mundo y sus procesos, en tal virtud, precisamente por iniciativa de gente universitaria como Juan Morales Ordóñez, se ha emprendido por investigadores, docentes, estudiantes y ciudadanos de los distintos sectores de la vida cuencana, en la tarea de reunirnos con relativa frecuencia para diseñar la realización de un Congreso de Ética y Bioética de carácter internacional. En esta ocasión con motivo del Bicentenario de la Independencia de Cuenca.

¡Moralista!
  Por: Juan Morales Ordoñez -

Para muchos esta palabra es un insulto, tanto para quienes la profieren con desprecio como para los que la reciben como afrenta. ¡Reflexionar, exhortar o tener como objetivo la búsqueda de la coherencia del comportamiento con la virtud es débil, menor e intelectualmente deleznable! ¡Es más brillante la ruptura de los cánones morales y la búsqueda de las últimas consecuencias en todas las posibilidades de la condición humana, también dibujada por el individualismo, la fanfarronería, la estulticia, la venalidad y la violencia!

Nada nos conmueve lo suficiente
  Por: Juan Morales Ordóñez -
Como para que dejemos la molicie y hagamos algo diferente, que nos comprometa personalmente, frente al desastre ambiental en el que nos encontramos. Los incendios en Australia, en la Amazonía, las inmensas islas de plástico en los océanos, las toneladas de desechos diarios que en el mejor de los casos enterramos, la muerte de millones de animales, la extinción de especies, el calentamiento global y tantos otros acontecimientos sirven, sobre todo, para que mantengamos diálogos más o menos lúcidos, demostremos que estamos informados y profiramos exclamaciones de indignación sobre la tragedia y la necesidad de tomar acciones para detenerla. ¡Banales!
El estudio del derecho en Ecuador
  Por: Juan Morales Ordóñez -

La aproximación a este tema implica un acercamiento al concepto del derecho, uno de los grandes tópicos jurídicos no necesariamente planteado como problema en la academia ecuatoriana que resuelve la cuestión, en la mayoría de los casos, definiendo mallas curriculares y contenidos desde lugares comunes no problematizados. El debate sobre lo que es el derecho no se da, sin embargo, se diseñan y aplican estructuras educativas para estudiarlo. Esta es una práctica errónea. Es necesario que las escuelas de derecho tengan un espacio permanente de debate sobre este fundamental aspecto, pues ahí se plantearían preguntas y propondrían respuestas que deberían ser la base de toda planificación y acción educativa

Del amor propio a la desfachatez
  Por: Juan Morales Ordóñez -

El amor propio, basado en la certeza del esfuerzo de hacer lo mejor para sí mismos, para los otros y para el entorno, es un elemento indispensable para el equilibrio de los individuos y también de las sociedades. Cuando se lo pierde y se lo reemplaza por la desfachatez, se instaura un estado de cosas que ironiza con la búsqueda de una vida de compromisos éticos y en su lugar exalta distintas formas del relajamiento, con resultados diferentes a los que producen el esfuerzo y la abnegación. Quizá como pueblo los ecuatorianos nos encontramos en ese nivel, porque nos cobija lo disoluto que se manifiesta en distintas expresiones culturales de la viveza criolla, como justificación sistemática de los errores con verdades a medias o francamente mentiras, desconfianza de todo y de todos, altanería y desvergüenza, irrespeto a las diversas normas de comportamiento y desprecio campante de las jurídicas. Todo este panorama también aceptaría la aproximación conceptual de que vivimos un estado generalizado de corrupción.

 

Aberraciones
  Por: Juan Morales Ordóñez -

Sorpresa. Fue la primera reacción que me provocó la lectura de esta palabra, dura y descalificadora, que formaba parte de un texto de prensa que daba cuenta de la intervención de un funcionario en un taller que se llevó a cabo en la ciudad de Cuenca y trató el tema de la prevención de accidentes de tránsito. En esa actividad se calificó como aberraciones a ciertos comportamientos tipificados normativamente como contravenciones de tránsito.

 

Ponderación de derechos
  Por: Juan Morales Ordóñez -

Repetidamente, en la Constitución ecuatoriana, consta la palabra paz, como una suerte de gran objetivo inspirador del destino nacional. En el preámbulo, cuando se escribe que se decide construir un país democrático comprometido con la paz. En el capítulo de los deberes del Estado, cuando se habla de que uno de ellos es garantizar a sus habitantes el derecho a una cultura de paz. En el momento en que se define al Ecuador como un territorio de paz y en otros muchos que abordan el tema desde el mismo tenor. También se contempla el derecho a la resistencia en el momento que establece que los individuos y los colectivos podrán ejercerla frente a acciones u omisiones del poder público, o cuando declara que el Estado ecuatoriano reconoce el derecho de los pueblos a la resistencia y liberación de toda forma de opresión.

Los Derechos Humanos y el Estado
  Por: Juan Morales Ordóñez -
Los actuales hechos sociales en Ecuador y en América Latina, marcados por la reivindicación de mejores condiciones de vida y por la violencia que destruye y arrasa, son analizados por todos. Por ciudadanos en general, por miembros de diversos ámbitos sociales, por profesionales con conocimientos y destrezas específicas, y por quienes por formación académica se relacionan directamente con la ley y con el derecho. Muchos integrantes de estos grupos: ciudadanos, profesionales, abogados y juristas, frente a los reclamos sociales, la violencia y los derechos humanos, se preguntan ¿por qué las agresiones de los protestantes violentos a ciudadanos pacíficos no se consideran como violaciones de esos derechos?
La devastación de octubre y el diálogo
  Por: Juan Morales Ordóñez -
Llegamos a esa instancia en busca de acuerdos. Después de muchos días de destrozos, miedo, indignación, ignominia y vergüenza, causados por la reacción social a la decisión gubernamental de eliminar el subsidio a la gasolina y otras medidas económicas. Los transportistas inicialmente decidieron un paro, posteriormente los indígenas tomaron la posta junto con trabajadores, ciudadanos y otros que catalizaron violentamente esa acción social en beneficio de sus intereses conectados con el caos desestabilizador del orden jurídico y político vigente. En ese periodo también se potenció la reflexión sobre las causas de la protesta y la urgencia de buscar mejores condiciones de vida para grandes grupos de ecuatorianos, así como sobre los evidentes objetivos golpistas de políticos violentos.
El ‘producto’, atroz eufemismo
  Por: Juan Morales Ordóñez -
Ser humano. Vida. Principios. Valores. Aborto. Violación. Ponderación. Ciencia. Religión. Cultura. Modernidad. Tradición. Acuerdos. Desacuerdos. Violencia. Derecho. Convivencia… Son algunas de las categorías culturales que se relacionan con el debate nacional sobre el aborto. Cada una de ellas es en sí misma objeto de reflexión permanente que se da siempre a la luz de las cambiantes circunstancias. El diálogo sobre esos conceptos nunca termina. Permanece abierto a la argumentación de la gente. Sin embargo, el debate –sin que se cierre– llega a un momento institucional, el jurídico, que es una categoría normativa protegida para que se la respete y acate. El desacuerdo puede mantenerse y quienes no se sienten representados por la nueva institucionalidad pueden continuar con su lucha para que sus puntos de vista sean reconocidos. Es posible que la controversia se la viva desde el respeto al criterio de los otros o también desde el ataque inmisericorde a quienes no piensan igual. Entre nosotros, la lucha social se caracteriza por el insulto, la violencia y la descalificación de los que tienen criterios diferentes.
Avanzar, detenerse o retroceder
  Por: Juan Morales Ordóñez -

Avanzar a cualquier precio es para muchos una exigencia casi moral y en ciertos casos una muestra del ejercicio de las mejores cualidades individuales y grupales. La consideración positiva de esta conducta está conectada con características de la personalidad como la decisión, energía para sortear obstáculos o disciplina para transitar procesos y cumplirlos cabalmente pese a los impedimentos consustanciales a toda acción y propósito. No rendirse y avanzar son actitudes inculcadas culturalmente y representan el tesón humano para la construcción tanto de lo positivo como de lo que no lo es.

‘Mejor reforesten Europa’
  Por: Juan Morales Ordóñez -
Fue la respuesta del gobierno de Bolsonaro a la oferta del Grupo de los Siete de destinar veinte millones de dólares para controlar los incendios en la Amazonía. También los sudamericanos exhortaron directamente al presidente francés, para que se preocupe de su propia casa, de sus colonias y concretamente de la Guyana Francesa, limítrofe con la selva brasileña. Es que las principales economías industrializadas, entre las cuales están la Unión Europea, Estados Unidos, Canadá, China, Japón y otras –según lo sostiene un informe publicado por Greenpeace– son corresponsables de un tercio de la deforestación global por ser los más grandes mercados de consumo de carne, productos lácteos y biocombustibles que requieren para su producción de grandes extensiones de tierra. Además, en estos países como en todos, cada vez hay más carreteras y ciudades y en consecuencia menos bosques.
Realismo democrático en Ecuador
  Por: Juan Morales Ordóñez -
En columnas anteriores he abordado el tema de las teorías que explican el funcionamiento de los sistemas de administración de justicia, con la intención de describir fidedignamente su funcionamiento práctico sin recurrir a doctrinas que los justifican teóricamente. Es el realismo jurídico. ¿Es posible aplicar este enfoque a la democracia? Sí. La clasificación tradicional sobre las formas de gobierno propone que existen tres: monarquía, aristocracia y democracia, definiendo a cada una de ellas con sus elementos específicos que las identifican y que son, conceptualmente, consustanciales a su funcionamiento. Sin embargo, al igual que cualquier construcción teórica, en el caso de las formas de gobierno, no siempre la actividad social es coherente con sus definiciones. Se trata entonces de pretensiones intelectualmente válidas para adaptar la realidad al modelo propuesto, en este caso, concebido para la adecuada convivencia social y política.
Cada vez más lejos de las utopías
  Por: Juan Morales Ordóñez -
“Empresarios ecuatorianos dicen que en el país se paga un ‘peaje’ de 23,7% para obtener contratos”. “Extranjeros se enfrentaron con cuchillos y piedras en las calles de Baños”. “Delincuentes entran y salen de centros carcelarios”. “Solo en julio, Groenlandia perdió 197.000 millones de toneladas de hielo por altas temperaturas”. “261.767 personas perdieron su empleo adecuado en el último año, según el INEC”. “En el Hospital Carlos Andrade Marín hallaron USD 7 millones en medicinas caducadas”. “Alumnos ecuatorianos reprueban 3 asignaturas”. Estos son algunos titulares de la actualidad que se publican en el país: corrupción pública y privada, violencia social y carcelaria, deterioro vertiginoso del medioambiente, corrupción en el sistema de salud y precarios niveles en la educación nacional. Sin embargo, el interés de gran parte de los activistas no está en estos problemas… ¡ni por asomo! No los abordan porque sus prioridades son otras y en consecuencia lo es su visión del mundo. También porque no son redituables a nivel mediático. Es tan cansino tratar el deterioro económico de la gente, el dolor de su precariedad o lo incierto del futuro de la humanidad. Es mejor y seguramente correcto para ellos que sus preocupaciones se dirijan a lograr que reivindicaciones individuales relacionadas con la satisfacción de impulsos de la condición humana, tradicionalmente conculcados por formas culturales restrictivas, sean aceptadas social y legalmente.
Hemos perdido el control
  Por: Juan Morales Ordóñez -

Recurrentemente, quienes analizan la realidad contemporánea global sostienen que es una época en la cual la previsibilidad de los acontecimientos es compleja y que, en el mejor de los casos, podría proyectarse a los próximos cinco o diez años. Algunos, inclusive, piensan que esos periodos son demasiado amplios porque la incertidumbre es una de las constantes de la realidad actual. No podemos saber cómo será el mundo en el futuro y si es que esbozamos alguna previsión, en la mayoría de los casos, sería negativa por los graves daños causados por comportamientos egoístas que florecen en un escenario de acelerada destrucción del planeta. Hemos perdido, como humanidad, el control sobre nuestro presente y futuro en la Tierra.